En el marco de la Semana de la Industria, referentes del sector privado resaltaron el proceso de transformación que atraviesa la industria nacional y coincidieron en la necesidad de profundizar la articulación público-privada para impulsar la producción, generar empleos de calidad, conquistar nuevos mercados y avanzar hacia una economía más innovadora y sostenible.

El presidente de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), Enrique Duarte, sostuvo que la industria nacional atraviesa un momento de aceleración, luego de varios años de crecimiento moderado, y señaló que las acciones conjuntas entre el sector público y privado permiten proyectar una nueva etapa de desarrollo industrial.
“Hoy, las acciones público-privadas nos están llevando a ambicionar algo más, realmente partir para una verdadera revolución industrial”, afirmó.
Duarte destacó además el trabajo que viene desarrollando el Ministerio de Industria y Comercio (MIC), bajo la conducción del ministro Marco Riquelme, y remarcó la importancia de contar con políticas públicas claras que acompañen el crecimiento del sector.
Para el titular de la UIP, la transformación industrial representa también una oportunidad para fortalecer la formación de capital humano, incorporar innovación, desarrollar la economía circular y avanzar hacia modelos de producción sostenibles, con bienes capaces de responder a las demandas de los mercados internacionales.
En ese sentido, valoró la capacidad de los industriales paraguayos para sostener sus inversiones pese a las dificultades y a las diferencias de escala frente a los mercados vecinos. “El industrial paraguayo se ha mantenido, ha seguido invirtiendo y hoy está conquistando en muchos rubros el mercado nacional y se está expandiendo hacia la región y hacia todo el globo terráqueo”, afirmó.

Más mercados para la industria nacional
La presidenta de Granja Avícola La Blanca, Blanca Ceuppens, destacó los avances alcanzados por la industria avícola paraguaya y, particularmente, la apertura del mercado taiwanés para la carne de pollo nacional.
Señaló que desde julio la empresa inició sus exportaciones a Taiwán y que actualmente ya se acercan a las 300 toneladas enviadas, lo que calificó como “un gran hito” para la industria paraguaya.
Ceuppens resaltó que el fortalecimiento de la producción nacional también contribuye a la seguridad alimentaria y al objetivo de que Paraguay pueda autoabastecerse en productos avícolas. Al mismo tiempo, sostuvo que la expansión hacia nuevos mercados es clave para continuar creciendo y alcanzar mayores niveles de competitividad y escala.
La empresaria recordó además que durante el último año fueron habilitados mercados como Filipinas y Singapur, ampliando las oportunidades para la producción paraguaya.

El sector porcino como ejemplo de industrialización
La gerente general de la Asociación de Criadores de Cerdos del Paraguay, Delia Núñez, señaló que la evolución del sector porcino refleja el avance de la revolución industrial paraguaya, con mayor incorporación de tecnología, innovación y valor agregado.
“En esta Semana de la Industria, el sector porcino nos demuestra que la revolución industrial paraguaya que impulsa el Ministerio de Industria y Comercio ya está en marcha”, afirmó.
Núñez destacó que el rubro experimentó en las últimas décadas un salto cualitativo que permitió transformar una actividad tradicional en un sector agroindustrial con sistemas de producción tecnificados, automatización, ambientes controlados y mayores estándares de bienestar animal.
También resaltó la incorporación de ciencia aplicada, genética, nutrición de precisión y bioseguridad como factores que elevan la productividad y competitividad de la producción porcina nacional.
Uno de los principales ejemplos de industrialización, según explicó, es el agregado de valor en origen. Los granos producidos en el país son transformados localmente en proteína animal de alto valor, fortaleciendo los encadenamientos productivos y ampliando el valor generado dentro del territorio nacional.
A esto se suma el desarrollo de prácticas vinculadas con la economía circular y la transición energética, mediante el aprovechamiento de efluentes para la generación de biogás, energía eléctrica y biofertilizantes.
Núñez también destacó la apertura del mercado filipino en 2026 y la conquista de nuevos destinos como parte de las oportunidades que acompañan la transformación del sector. “Sigamos apostando al valor agregado, a la innovación continua y al trabajo entre el sector público y privado”, sostuvo.

Economía circular como oportunidad industrial
Por su parte, el presidente de la Cámara de Industrias Sustentables del Paraguay, Carlos Mangabeira, puso el foco en el crecimiento de la economía circular como una nueva herramienta para el desarrollo industrial del país.
Explicó que Paraguay está avanzando de una visión centrada únicamente en el reciclaje hacia un modelo en el que las empresas recuperan residuos, los transforman y los reincorporan a procesos productivos, generando valor agregado, empleo, exportaciones e inversiones.
“Hubo un cambio importante a nivel de política pública. La economía circular comenzó a ocupar espacios de discusión mucho más estratégicos y transversales”, señaló.
Mangabeira consideró que Paraguay cuenta con condiciones favorables para convertir los residuos en nuevas oportunidades de empleo y desarrollo, pero remarcó que el primer paso es cambiar la manera en que se los concibe.
En esta línea, planteó que la combinación de energías renovables, materias primas recuperadas, capacidad industrial y tecnología puede permitir al país desarrollar productos con una huella ambiental competitiva y con potencial de inserción en los mercados internacionales.
11/09/2026