Durante su intervención en el panel: “Revolución Industrial Paraguaya. El nuevo ciclo de inversión, producción y crecimiento”, organizado por el Diario 5 Días, el ministro del Ministerio de Industria y Comercio (MIC), Marco Riquelme, afirmó que Paraguay atraviesa un momento clave para consolidarse como un destino competitivo y accesible para las inversiones internacionales, impulsando una visión de desarrollo industrial orientada al mercado global.
Sostuvo que el país debe dejar de mirar únicamente al mercado interno y comenzar a proyectarse hacia el mundo con una “mentalidad ganadora”, enfocada en la conquista de nuevos mercados y en la atracción de industrias internacionales.
“El llamado a la revolución industrial es una invitación a sumarse a una causa nacional”, expresó. Indicó que se necesita fortalecer la confianza para atraer inversiones de gran escala y consolidar su perfil como plataforma industrial regional.
Uno de los principales desafíos identificados por el Ministro es el acceso al financiamiento para el sector productivo. Sostuvo que, existe una limitación en el financiamiento para la industria, por lo que propuso priorizar créditos blandos para lograr un crecimiento industrial sólido y duradero.
Según explicó, facilitar el acceso al crédito permitirá acelerar la modernización tecnológica, elevar los niveles de productividad y generar mejores condiciones para la formalización empresarial. “El incentivo para la modernización es el acceso al crédito”, enfatizó.

Un país accesible y competitivo
En otro punto, el Titular del MIC también destacó que Paraguay mantiene ventajas competitivas que hoy llaman la atención de ciudadanos e inversionistas extranjeros. En ese sentido, reveló que más de 50.000 extranjeros solicitaron residencia en Paraguay durante el último año, provenientes principalmente de Brasil, Argentina, Alemania y España.
El atractivo del país no radica únicamente en sus costos, sino en una combinación entre calidad de vida, estabilidad y cultura de trabajo. “Paraguay no es un país barato, es un país competitivo”. Remarcó que la juventud paraguaya mantiene una fuerte cultura del esfuerzo y del trabajo como herramienta de progreso.
Al respecto, habló de que cada año, cerca de 100.000 jóvenes ingresan a la población económicamente activa, lo que obliga al Estado y al sector privado a generar nuevas oportunidades laborales mediante inversiones productivas y expansión industrial.