Industria y conocimiento: El camino hacia un Paraguay más competitivo

El ministro de Industria y Comercio, Marco Riquelme, el viceministro Alberto Sborovsky y el viceministro de Mipymes, Gustavo Giménez, participaron de un conversatorio con directivos del Centro de Regulación, Normas y Estudios de la Comunicación (Cerneco), donde destacaron la importancia de vincular la capacidad local con los mercados globales para generar empleo, innovación y desarrollo económico en todo el país.

Durante el encuentro, el ministro Riquelme subrayó que el objetivo central es vincular las capacidades locales con oportunidades de mercados globales, generando empleo, innovación y fortaleciendo la economía nacional. “La Revolución Industrial que proponemos no es solo un concepto histórico; es un llamado a transformar el presente del Paraguay, impulsando la creación de marcas locales que compitan internacionalmente y asegurando oportunidades para nuestros jóvenes”, afirmó.

El Titular del MIC destacó que, pese a los avances en atracción de inversiones extranjeras durante los primeros años de gestión, era necesario voltear la mirada hacia los emprendedores paraguayos, quienes trabajan silenciosamente desde hace décadas, muchas veces sin acceso a créditos ni herramientas tecnológicas.

“Nos encontramos con familias emprendedoras que desde temprano producen y sostienen la economía real del país. Nuestra prioridad es apoyarlas con asistencia técnica, financiamiento y capacitación para que sus empresas puedan crecer y proyectarse al mundo”, aseguró.

Formalización y cooperativismo

Además, destacó que las Mipymes son el motor de la economía paraguaya, con 476.000 empresas que representan el 90% de la fuerza laboral del país y que generan empleo para más de un millón de paraguayos. Por ello, la Revolución Industrial también contempla la formalización y el acceso a créditos a tasas justas, combatiendo la usura y fortaleciendo la competitividad del sector.

El Ministro ejemplificó esta visión con casos concretos de innovación en la agricultura familiar campesina y el cooperativismo, donde pequeños productores pasaron de la subsistencia a generar ingresos sostenibles gracias a la vinculación con mercados globales y la industrialización de sus productos.

La estrategia de la Revolución Industrial se basará en cuatro ejes; identificar corredores logísticos estratégicos; ordenar territorialmente las zonas industriales; fomentar clusters de producción especializados, y fortalecer la formación técnica y científica desde la educación media hasta la industria. “Queremos que nuestros jóvenes tengan la oportunidad de ver y aprender de la industria desde temprano, para que se inspiren a construir carreras técnicas y científicas que impulsen el futuro del país”, concluyó Riquelme.

Con este enfoque, el Ministerio de Industria y Comercio reafirma su compromiso con el desarrollo de una economía inclusiva y sostenible, donde la innovación, el talento local y la vinculación con el mundo sean los pilares de un Paraguay más próspero.