En su jornada de trabajo por el segundo departamento, el ministro de Industria y Comercio, Marco Riquelme, acompañado de los viceministros Javier Viveros y Eduardo Gustale, destacó el potencial del cooperativismo como motor de la industrialización y el desarrollo de las comunidades rurales, durante su visita a la Cooperativa Friesland, ubicada en el distrito de Itacurubi del Rosario, en San Pedro. La jornada permitió conocer el proceso de diversificación productiva de la cooperativa y sus perspectivas de crecimiento en nuevas cadenas de valor.

Durante el recorrido, el titular del MIC señaló que el Gobierno del Paraguay busca impulsar el cooperativismo como una herramienta para transformar las comunidades rurales, mediante procesos de organización, capacitación, innovación productiva y acceso a mercados y financiamiento.
En ese sentido, destacó el trabajo conjunto que se viene desarrollando con la Federación de Cooperativas de Producción (Fecoprod), para fortalecer las capacidades de las comunidades y promover la incorporación de cultivos no tradicionales, además de mejorar sus mecanismos de organización y gestión.
Riquelme sostuvo que la transformación productiva del país debe comenzar desde el campo y puso a Friesland como uno de los ejemplos del potencial que existe cuando productores se organizan y agregan valor a su producción. “La revolución industrial en Paraguay empieza en el campo, empieza en las cooperativas”, afirmó.
El ministro agregó que el acompañamiento del Estado apunta a facilitar el acceso al financiamiento, las capacidades técnicas y los mercados, con el apoyo del Ministerio de Industria y Comercio y de Rediex, de manera a que las comunidades puedan planificar su crecimiento y avanzar hacia nuevas oportunidades de industrialización.
Avance hacia la industrialización
En ese sentido, el presidente de la Cooperativa Friesland, Ferdinand Regehr, explicó que la organización mantiene como pilares la agricultura y la ganadería, pero que en los últimos años avanzó también hacia la industrialización de granos y la generación de valor agregado a partir de materias primas paraguayas.
La visita incluyó un recorrido por la fábrica de balanceados, que tiene una capacidad de producción de aproximadamente 2 millones de kilos mensuales. Según Regehr, alrededor del 20% de la producción es destinada a la propia cooperativa, mientras que el 80% se comercializa en el mercado bajo una marca propia.
Cabe señalar que la planta utiliza principalmente maíz producido en Paraguay para transformarlo en alimento destinado a diferentes sectores de la producción, como la piscicultura, la avicultura y la ganadería. En este contexto, señaló que la expansión de la producción porcina también abre nuevas perspectivas para la cooperativa, especialmente ante la instalación de inversiones vinculadas al sector frigorífico en la región.
“Creemos que nosotros podemos ser partícipes en la fabricación de balanceados y, por qué no, en el día de mañana hacer engorde de cerdo para el frigorífico que se instaló ya”, manifestó.

Éxito del modelo cooperativo
Por su parte, el presidente de la Fecoprod, Alfred Fast, resaltó que la experiencia de Friesland demuestra el impacto que puede alcanzar el trabajo asociativo cuando existe una visión de largo plazo. Recordó que la cooperativa comenzó hace aproximadamente ocho décadas en condiciones mucho más modestas y logró convertirse en una organización productiva diversificada.
Aseguró que el modelo cooperativo permite alcanzar objetivos que difícilmente podrían lograrse de manera individual. Señaló que uno de los desafíos es trasladar esta experiencia a otras comunidades del país.
01/10/2026