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El Ministerio de Industria y Comercio (MIC), a través de la Dirección General de Defensa del Consumidor, junto con Vigilancia Sanitaria, del Ministerio de salud, realizaron controles sorpresivos en farmacias con el objeto de verificar el cumplimiento de las normas establecidas. La fiscalización se hizo el pasado jueves 21 de enero, en las inmediaciones del Centro de Emergencias Médicas. Este tipo de control seguirá en los próximos días, no solo en Asunción y alrededores, sino también en el interior del país, con el fin de salvaguardar la salud de los pobladores. En total seis fueron las farmacias fiscalizadas, tres de ellas están sujetas a sumario por no contar con registro sanitario y por vender medicamentos vencidos. “Sorprendimos en simultáneo a cuatro y luego a dos más, les tomamos con las manos en la masa, no pudimos continuar, porque las otras al percatarse comenzaron a cerrar sus cortinas. Ahora se hará el estudio de las sumariadas que pueden pagar multas o cumplir una sanción moral, publicando su falta en un diario de gran circulación del país”, indicó Wilson Agüero, director de Defensa del Consumidor. En cuanto al lote de medicamentos vencidos, Aguero refirió que no es tan grande, pero que es suficiente que un producto esté en mal estado y se venda para crear estragos a la salud. “No importa la cantidad, nosotros estamos para precautelar la salud del consumidor y vamos a continuar con los controles”, manifestó. Las multas por violación a la Ley 1334/98 del consumidor van de 1 a 1.000 jornales, equivalentes a G. 54.187 y G. 54.187.000, respectivamente, y la sanción moral que es la de publicar en un diario de gran circulación, la resolución final de la Dirección de Defensa del Consumidor Las intervenciones realizadas en el jueves pasado se dieron a consecuencia de las múltiples denuncias que los usuarios realizan cotidianamente en la Dirección General de Defensa del Consumidor. Los operativos se realizaron en forma sorpresiva y en simultáneo en varios locales, aún así, muchos lograron pasar los controles cerrando sus negocios al percatarse de la presencia de los interventores en la zona.
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